Los programas estatales de seguimiento escolar y los estudios nacionales e internacionales, como PISA, proporcionan indicadores de tendencias de los resultados de los niños. El principal propósito de los indicadores de tendencias es evaluar los cambios en el desempeño del sistema en todos los planteles y jurisdicciones al paso del tiempo. Estos indicadores son eficaces para proporcionar datos válidos y confiables sobre el aprovechamiento de los alumnos, especialmente en Lectura, Matemáticas y Ciencias. Algunos de estos sistemas de monitoreo también recaban datos considerables sobre las características demográficas de los alumnos y sus familias, y, en forma limitada, aspectos del ambiente de aprendizaje del plantel y del salón de clase. Estas evaluaciones son importantes porque pueden:

  • Establecer estándares;
  • Valorar el grado de desigualdad entre grupos étnicos y socioeconómicos y entre ambos sexos;
  • orientar las políticas educativas;
  • proporcionar un marco para la investigación básica y teórica;
  • usarse con el propósito de asignar responsabilidades, como en el marco del ‘valor agregado’; y
  • mejorar la credibilidad de la profesión docente.

Los maestros y los directores de escuela también requieren indicadores de tendencias futuras que orienten las políticas escolares y las decisiones pedagógicas, y aumenten el involucramiento de los alumnos en la enseñanza. Para estos indicadores, los datos se recolectan antes de que ocurra el aprendizaje o mientras se está llevando a cabo. Típicamente, emplean pruebas cortas y requieren la aplicación de encuestas con mayor frecuencia. Los indicadores de tendencias futuras pueden usarse para:

Leading Indicators
  • proporcionar un marco para la intervención, como en un programa de Instrucción por Niveles de Respuesta (INR);
  • orientar las políticas y prácticas escolares con el fin de mejorar el clima escolar;
  • estimular la discusión sobre las reformas escolares;
  • identificar temas relevantes para ciertos alumnos o grupos de alumnos;
  • identificar alumnos que necesitan apoyo adicional;
  • involucrar a los padres de familia de manera significativa; y
  • aumentar el involucramiento de alumnos y maestros.
Habilitamos a las escuelas para que les den seguimiento a varios indicadores de tendencias futuras que pueden ayudar a orientar las políticas y prácticas escolares y evaluar los efectos de las reformas escolares.